16 Agosto 2026
distancia 19.24 Kms
tiempo 7 horas 44 minutos
ascenso 1938 metros
descenso 1938 metros
tiempo 7 horas 44 minutos
ascenso 1938 metros
descenso 1938 metros
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Hoy voy a ascender a la montaña má alta de la Jacetania, y que es visible desde muchos puntos, la Collarada con 2883 metros.
Comienzo la ruta en Villanúa, al lado de la Oficina de Turismo, subo por un sendero que conecta con una pista que pronto abandonaré, e iré ascendiendo por el sendero que se interna en el bosque, y que cortará en numerosas ocasiones la pista ganando altura.
Hacia la cota 1750 metros se encuentra el Refugio de la Trapa. Continuo la ascensión hacia el Paso del Achar, una canal pedregosa con un tramo dotado de cadenas, que da paso a una zona abierta desde donde ya es bien visible la Collarada.
Paso por el Llano de los Campanales y encaro la parte final de la ascensión entrando en una zona muy pedregosa, y encaro la canal que da acceso a la arista, saliendo a ella y disfrutando de una vista espectacular.
Un corto tramo me separa de la cumbre a la que llego rápidamente, y donde descanso un rato mientras contemplo un buen rato de las espectaculares vistas tratando de identificar muchas de las cumbres ascendidas en otras ocasiones, aunque algo deslucidas por algo de bruma y lo temprano de la hora.
El descenso lo hago hacia el Collado de Ip, por la zona pedregosa que me permite cruzar la "corona" de la Collarada. Desde el Collado entro en una zona muy abierta por la que voy perdiendo altura hasta otro tramo un poco caótico con grandes bloques que da paso a una gran explanada incómoda de caminar que creo que se llama el Cubilar de los Bueyes.
Una vez finalizado este tramo, poco a poco me voy acercando de nuevo al bosque, y entro en él de una forma súbita, a través de una pindia canal que me introduce en él y donde el sendero ya es más definido.
De esta manera llego al Refugio de la Espata, donde una pista permite el acceso rodado desde Villanúa.
Continuo el descenso por el sendero a través del bosque, y más adelante llego a la Fuente del Paco, un precioso lugar en el que el artista José Orduña ha dado una segunda vida a troncos muertos a través de su talla, creando un mágico lugar, y por donde deambulo un buen rato.
Continuo el descenso hacia Villanúa, y en la parte final en vez de bajar directamente al pueblo, lo rodeo por arriba para hacer una foto al puente del ferrocarril que salva el Barranco de Araguás, y poco después completo el circulo para regresar a Villanúa.



